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Y tal vez nunca sabremos porqué

El miércoles pasado me enteré de una tragedia que no pudo expresarse nunca a través de los medios informativos y de comunicación, como un hecho de trascendencia social. Una muerte de una señora a primera hora de la mañana. La señora había sido apuñalada después de bajar de su camioneta, cuando se dirigía a abrir su negocio de tortillas.

Me enteré de la tragedia casi al mediodía mientras compraba en una farmacia.

¡Muere vecina de la colonia Jardines de la Paz!, decía el vocero de un periódico que no recuerdo.

¡Muere dueña de tortillería en la colonia Jardines de la Paz!, insinuaba…

Con le idea de saber quién era la vecina, me acerque y compre el periódico a un precio dobleteado por el vocero informal.

Rápidamente envolví el periódico y no lo leí hasta que llegué a casa.

Abrí el periódico y leí…

Era una vecina que llegó a temprana hora para abrir su negocio de tortillas. Al parecer, al bajarse de su camioneta un hombre intento asaltarla; no se explicó el motivo del deceso. La mujer de 60 años de edad había quedado postrada en el suelo tras recibir algunas puñaladas en su cuerpo.

En página principal, se observaba el rostro pálido de ella; adentro, se veían fotografías de la mujer tirada y el dinero regado por el suelo como si el victimario hubiera olvidado el dote, o cómo si hubiera temido recogerlo tras el terrible desenlace.

Por la tarde de ese mismo día, leí de nuevo el hecho fatídico en otros medios de comunicación. La información era menos “espectacular” y las imágenes no dejaban ver la situación final de la mujer.

Hoy por la mañana, de nuevo pensé en la mujer y escribí de ella y su injusticia, nada pasó.

Es que hablar de esos hechos parece no tener importancia para los medios, hablar de la mujer y de cómo llegó el fin de su vida parece ser algo más para informar.

El primer periódico me vendió la sorpresa, la satisfacción del morbo, y la duda. El segundo sólo me repitió lo que pasó. Finalmente no pude encontrar nada que me ayudará a saber cómo y porque pasó. Y entre más pasen los días menos encontraré el paraqué de la noticia.

Nos olvidaremos de la señora y de lo triste del hecho (claro, si alguien llegase a experimentar tristeza) mucho muy rápido. Sólo sus amigos y familiares se acordarán de ella.

Quizás mañana o pasado yo tampoco lo recuerde; lo que si puedo decirte es, que temas tan irrelevantes y tan pobres de espíritu generan en ocasiones más impacto sobre nosotros. Yo no se como es que llegamos a experimentar odio y coraje por una tontería como un “chinguen a su madre” de una persona que nunca tuve el gusto de conocer. Yo no se…

Yo no se realmente como una mala palabra que va dirigida al viento, puede durar en la mente de los hombres más que la partida de una mujer que inicio su día muriendo y que tal vez nunca sabremos porqué.

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